jueves, 29 de marzo de 2012

Imagina de Liam Payne.

¿A quien no le gustaría poder decir estas palabras una vez durante sus vidas y que sea verdad?
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Me encontraré a Liam un día que esté dando un paseo por el parque cerca de mi casa de Londres, se quedará enamorado de mis ojos y nos daremos los números, quedaremos un par de veces y nos haremos mejores amigos, y pasado un tiempo se dará cuenta de que lo que siente por mi es más que amistad y me confesará su amor un día soleado de verano en lo alto del London Eye, que será correspondido porque yo también me daré cuenta de que siento más que una simple amistad, a lo que acto seguido me besara suavemente, cogerá de la cintura a lo que yo a el por el cuello, y lo demás es una futura historia los dos juntos... 



Imagina One diretion

Esta tarde en el twitter, las directioners Españolas hemos conseguido hacer Hey 1D Spain Exists que sea Trending Topic por lo menos en España, claro esta hubiéramos deseado ser global, pero no todo se puede conseguir... Un gran esfuerzo tremendo por todas que se nota donde hay una gran familia, en serio. TRE-MEN-DO :') 


por eso desearía hacer un pequeño imagina que a muchas nos gustaría que pasara, tanto nosotras como los demás, ya que cambiando el lugar es todo posible.
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Estás en el twitter tan tranquila, como todas prácticamente hacemos, que es estar informadas de todos los ídolos, películas, leyendo novelas o rascándose lo que sea, vamos lo que hagas normalmente.
Cuando de repente en el twitter @onedirection ya lo conocéis de sobra todos, un tweet dice tal cual:
"Volvemos a casa del Tour en América del norte y Australia. Ahora descansar y lo próximo por fín programar las fechas del tour por Europa y después por Latino América - xx"
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¿No os gustaría ver eso? Creo que no somos nosotras las únicas deseando en verlos delante de nuestros ojos cantando las canciones de Up All Night 


Ya vale de verlos simplemente por unas fotos o vídeos, stop con esos hechos día a día, viendo como las chicas enloquecen en verlos o gritan por el simple echo de que los van a ver, también existimos las #directioners de español parlante. No lo digo a mal, los quiero y admiro infinito, pero me pone mal en no saber cuando será el día mágico.

  • Besos y lo que quieras hacernos saber en un comentario tanto si puedes aquí como en twitter. @Europe1DTour_ o @NiallerHugs

martes, 27 de marzo de 2012

CAPITULO 5 - SILENCIO


Hubo unos minutos de silencio.

–Estoy contigo porque te quiero. Yo estuve ahí cuando él te abandonó ¿recuerdas?
–Es que...

Fui cortada por el sonido de una música. Exactamente, el tono de mensaje de mi móvil. Saqué mi móvil, y me di cuenta de que la persona que antes me había mandado aquellas horribles fotos, me acababa de mandar otro correo. Miré seriamente a Michael. Buscando una explicación. ¿Quién era esa persona que trataba de hacerme daño? ¿Era él?

Al ver mi rostro serio, se acercó a leer. No opuse resistencia, le di permiso. De repente, me quitó el móvil y se lo guardó en sus bolsillos mientras negaba ¿pero qué hacía?

Me acerqué a él, y intenté meter la mano en sus bolsillos para recuperar mi teléfono. Los dos estábamos muy cerca. No habíamos estado tan cerca desde  hacía mucho tiempo. Nos mirábamos a los ojos, serios. Creía que iba a pasar, pero no pasó. Nuestros ojos seguían fijos el uno al otro. Y el silencio. Sólo silencio. No había ningún otro sonido más que el de algunos árboles zarandeándose a causa del viento.

–No... me mires así. - dije nerviosa.
–¿Por qué? - preguntó sin apartar su mirada – me encanta mirarte, y esta es mi cara.
–Me encantas nerviosa. - confesó agarrándome del mentón, obligándome así a mirarle.
–No puedo hablar si te miro a los ojos y – tragué saliva- y está Zayn.
–Zayn no pinta nada aquí. Ahora estamos tú y yo.

Él se iba acercando a mi, e instintivamente, yo a él. Me tenía controlada, tenía poder en mi. Fue cuando a punto estaban nuestros labios de tocarse, cuando me aparté bruscamente.

–¡No! No puedo, lo siento... Puedes conmigo, pero en mi mente no paran de pasar las imágenes, los comentarios de mis amigos y de mi hermana, y sobre todo Zayn.

Bajé mi vista otra vez. No tenía fuerzas para mirarle a los ojos. Él puso sus dedos delicadamente en mi mentón otra vez, y me obligó a mirarle.

–Mírame a los ojos – susurró – dime que no me quieres.

Le miré fijamente. Sin decir nada. Recuerdos con él invadían mi mente. Eran mucho el tiempo que llevaba con él. Me quedé en silencio, no dije nada. Hasta que cogí aire y valor y solté:

–No me puedes pedir que diga eso. Es imposible no quererte,  pero también quiero a Zayn. El mismo que se que aunque lo dejáramos no me tendría en cuenta – tragué saliva y continué, pero ahora sin mirarle a los ojos – no puedes decir que de mi boca diga un sincero no te quiero, porque no es así. Eres especial para mi, pero cada vez que te veo, la imagen viene a mi cabeza, y no lo aguanto. - varias lágrimas empezaron a salir de mis ojos, haciendo su recorrido por mis mejillas. Eso era algo duro para mi. – Me estás haciendo daño, y mucho.

No pude aguantar más, no quería llorar más delante de él, no quería mostrarme tan débil, así que me di media vuelta y salí corriendo. Escuché unos pasos detrás mía, y alguien diciendo:

–Eres un completo idiota.

Esa voz. ¿Cómo no reconocerla? La voz de aquel chico que me estaba confundiendo otra vez. El mismo Zayn Jaawad Malik. Escuché como sus pasos se acercaban cada vez más a mi, pero no me paré ni me di la vuelta a verle, seguí corriendo sin ningún rumbo.

[Narra Leire]

Después de que Zayn desapareciera corriendo a por Lydia. Louis, Liam y Harry se fueron sospechosamente a hacer la cena. Y ahí estábamos los dos. Niall, un ordenador, y yo. Él estaba tumbado en la cama, con una cara realmente tierna. No sé si él tendría la ventana de skype abierta, y esperaba que no, porque si no posiblemente se daría cuenta de que le estaba mirando embobada, con una cara de estúpida que no podía conmigo.

–¿Qué miras? - le oí decir de repente, con una sonrisa.
–Esto... yo... leía unos trabajos que tenía en el ordenador. - mentí nerviosa y algo sonrojada.
–No sabía que hubiesen trabajos tan sorprendentes, por tu carita digo.
–Sí, bueno... Pitágoras era muy majo. - reí ante mi estúpido comentario.

Leire ¿qué se supone que dices? ¿por qué estoy tan nerviosa? No entendía nada ¿por qué de repente no podía mantener una conversación normal con él?

–¿Pitágoras? - rió – Sí, bueno. Por cierto...
–¿Qué?
–¿Sigues teniendo el peluche que te regalé? La patata. - dijo sonrojándose tiernamente.
–¿Te refieres a este? - estiré el brazo y cogí un peluche que tenía encima de la mesa. - Claro, sigo durmiendo con él. - confesé con timidez.
–¡Potatito! - puso una cara de sorprendido y empezó a reír. - Pensé que ya no lo tendrías.
–¿Cómo tirarlo? Me encanta. - sonreí, le di un beso al peluche, y lo dejé otra vez en la mesa.
–Qué gua...guay – dijo cambiando rápidamente – ¿Qué hacemos? Ahora mismo estoy escuchando a Louis gritar por la casa – dijo riendo.
–Pues no lo sé, ¿qué quieres hacer tú? Yo estoy en casa, aburrida, y sola – suspiré – como siempre. - susurré queriendo que no me escuchara.
–¿Como siempre? - preguntó extrañado – Pero si está tu hermana, y hace poco que viniste. - sonrió.
–Mi hermana siempre está fuera, en la biblioteca estudiando, o por ahí con Michael – sonreí – Esperemos que no sea así aquí.
–Seguro que no, ella estará contigo y con nosotros – sonrió – pero... también me puedes llamar a mi si quieres – me guiñó un ojo y sonrió.
–Espero que saques tiempo para estar conmigo, porque tenemos mucho de qué hablar – le guiñé un ojo y reí.
–¿Y eso? - rió sorprendido - ¿Me tengo que asustar? - dijo sonriendo y sacándome la lengua.

¿Cómo se podía ser tan mono?

-No – dije alargando la o. - Tan solo tendrás que contarme qué tal te ha ido, anécdotas y … qué tal con las chicas. - sonreí con desgana al pronunciar esa última palabra.
-Ah, bueno – rió – Y tú tu viaje ¿trato echo?
–Sí, claro. Aunque no hay mucho que contar. - reí.
–En todo este tiempo seguro que algo te habrá pasado, no me lo creo – rió - ¿algún... chico? - dijo con una sonrisa algo falsa.
–Bueno, tuve una relación hace tiempo... pero no fue nada – sonreí - ¿Y tú? Seguro que hay alguna chica por ahí. - sonreí con desgana.

¿Por qué yo era tan tonta y masoca?

–¡Wow! Me alegro por ti – dijo con un tono falso – yo estuve saliendo con una, pero acabó ya, somos sólo amigos.
–Interesante. - reí. –¿Dónde diablos se habrá metido Lydia? - me puse a buscar mi móvil por todos lados para llamarla.

De repente, se escuchó un gran portazo de la puerta principal de mi casa. Unos pasos rápidos y directos que se fueron oyendo cada vez más alto a medida que se acercaba a mi habitación.

–¡Joder, joder, joder! - gritó Lydia por toda la casa hasta llegar a su uarto.
–¿Ya llegó Lydia? ¿O es un caballo? - rió.
–Sí, creo que es ella – reí.

Escuché el sonido del timbre de la puerta principal.

–Y su admirador. - sonreí.

Me levanté de la cama, y bajé a pasos rápidos hasta la entrada. Abrí la puerta y Zayn esperaba ahí, con un tono serio.

–¿Está en su cuarto?
–Sí.

Salió corriendo por las escaleras, hasta que llegó a su habitación.

[Narra Zayn]

En la puerta, había un cartel grande, en el que había una señal de prohibido, y algún que otro garabato al lado. Respiré fuerte y toqué la puerta de su habitación.

–¡No estoy! - gritó.
–¿Seguro? A mi me da que sí, si no, no hubieras contestado.
–No tiene porqué, pero bueno. ¿Qué haces aquí?
–Quiero hablar contigo.
–¿Y si me niego? - dijo con un hilo de voz.
–Esperaré aquí hasta que aceptes.

Tardó en contestar. Pensé que me abriría la puerta, pero no fue así.

–Vete, por favor. - dijo con un tono de voz raro.
–¿Y si el que se niega ahora soy yo?

Oí que hizo algo, y acto seguido abrió la puerta. La escena que vi me partió el corazón. Sus ojos estaban rojos e hinchados debido a las lágrimas que había soltado. Su rostro estaba triste, aunque también serio.

–Ya está ¿vale?

Estiré mi mano, y acaricié sus mejillas delicadamente, secándole alguna que otra lágrima que todavía caía de sus ojos.

–No merece tus lágrimas.
–¿Quién dice que he llorado? - dijo con su mirada baja – yo no.
–Tus ojos te delatan. Están rojos, y no creo que sean así siempre.
–No, son así siempre. - contestó con algo de orgullo – Además ¿tú qué sabes cómo son?
–Me acuerdo perfectamente de como son. - confesé sonriendo.

Se calló. No dijo nada. Alzó su mirada, y después de mucho tiempo, pude ver una pequeña y tímida sonrisa en sus labios, algo, que me hizo sonreír a mi. Dejó la puerta abierta y se sentó en la cama. Yo, apoyé mi hombro en el marco de la puerta.

–Dime ¿desde cuándo has estado ahí? - preguntó sonrojada.
–Desde el principio.
–¿Has... escuchado todo? - dijo muy sorprendida.

Asentí con la cabeza, y la miré, esperando que preguntara o dijera algo más.

–¿Todo? ¿Perfectamente? - dijo temblando.
–Bueno, algunas cosas debido a la distancia no las entendí bien, pero sí.

Se quedó quieta unos instantes. Petrificada, sorprendida. ¿Por qué? No lo sabía. Apartó su mirada de mi, y miró a un lado. Sus mejillas se tornaron de un color rojizo. Me acerqué a donde ella estaba, y me agaché un poco, para tenerla más cerca.

–¿Qué pasa? - pregunté algo preocupado.
¿No queréis que los chicos vuelvan ya a Europa? Es que no es por meterme con los del norte de américa, pero también queremos ver en persona y sobre todo en directo uno de sus conciertos... España lo desea con todas sus fuerzas, se que no somos los únicos eh, pero ya que soy de ahí pues por eso hablo.
Orgullosa sí, mucho mucho mucho, tanto que me emociono con cualquier cosa suya, pero las cosas como son, EUROPA y LATINO AMÉRICA también desea tener a sus ídolos de la banda One Direction en sus tierras. ¿Me equivoco? Creo que no, ya vale que solo sean los que saben hablar inglés, vamos, los ingleses parlantes ;) y lo digo con cariño, no se me enfaden xx


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jueves, 22 de marzo de 2012

Imagina de Niall Horan.



Eres la dependienta de Nando's y al cabo de un poco, ves entrar un chico de cabello rubio y ojos azules, en eso que tu jefa te llamaba, pero ni caso.. ese chico te perdía, asi que te dieron por atras y del susto saltaste, a eso que te fijaste que él se percato del chillido y te miraba, claro estaba tus mejillas eran peor que los tomates, estabas muy sonrojada. Era tu jefa quería que atendieras a la gente, que habían bastantes y con la suerte a tu lado, fuiste y te acercaste a la mesa donde se encontraba ese chico con compañía de hermosos chicos. 


(TN): ¿Que desean? -dijiste nerviosa.


Te dijeron, tomaste nota y te fuiste. Paso el rato, pero a cada minuto que pasabas por al lado o ibas te percatabas a veces de que te miraba y te sonreía, te dabas la vuelta y tu cara se ponia muy roja. Pasaba más tiempo y fuiste a darles la cuenta, y estando en el mostrador te fijaste que una persona estaba en la otra parte, subiste la cabeza y lo viste. 
Inconscientemente te salió una sonrisa y viste que en el papel de la cuenta aparte del dinero, el número y nombre de aquel chico  "iall Horan - Tlf: -(Quien diera por saberlo jaja)-" estaban puestos. Subiste la cabeza de nuevo y te despediste de él, ya que ese día empezaría tu gran vida. 

CAPÍTULO 4.


[Narra Leire]

–Sí, sí, estoy aquí. - respondí.
–¿Qué ha pasado?
Les empecé a contar todo lo que había pasado, con detalles incluidos. De vez en cuando, ellos me interrumpían, ya para hacer alguna pequeña broma o para preguntar algo y aclarar sus dudas. Estuvimos un rato hablando sobre el tema, discutiendo y dando nuestras opiniones, las cuales eran muy idénticas, ya que los tres coincidíamos en que Lydia debería dejar a Michael.

–Yo creo que Lydia sigue por Zayn ¿eh? - confesó Louis - ¿visteis las miradas que se echaron nada más verse?
–Eso está más que obvio. - reí.
–Y tú con Niall no te quedas corta ¿eh, pillina?

Ellos dos empezaron a reír, y yo con ellos, pero no del mismo modo, ya que mis mejillas se notaban como se habían enrojecido.

En unos minutos, se escuchó como alguien abría la puerta de la habitación de los chicos y ellos se ponían a hablar con alguien. Al rato, se asomó por la cámara y se pudo ver el rostro de los otros tres individuos que faltaban,  Liam, Niall y Zayn. Inmediatamente, Zayn preguntó por Lydia. Harry me miró con una cara, pidiéndome permiso y empezó a contarle todo lo que había sucedido.

–Dame su número de teléfono Leire. - dijo Zayn sacando su teléfono móvil.
–No, deja, llamaré yo primero.

Marqué el número de Lydia, el cual me sabía de memoria, y puse el altavoz para que ellos pudieran escuchar. Daba señal, pero no contestaba. Volví a intentarlo, y esta vez contestó:

–¿¡Qué quieres!?
–¿Se puede saber dónde te has ido? - contesté.
–¿Dónde crees!? Quiero una explicación de esto. - dijo enfurecida.
–¿¡Estás loca!? ¿Cómo se te ocurre ir a por Michael tú sola? ¿Es que no sabes lo que te puede hacer?

Hubo un pequeño silencio. Ella había entendido lo que yo había dicho, y sabía a qué me refería, pero no quería darme la razón, no quería darse cuenta de que eso podía pasar.

–¡No estoy loca! Estoy enfurecida y necesito una explicación. ¿Qué me puede hacer?
–Puede pegarte, secuestrarte ¡yo que sé! - exclamé alterada.
–¿Estas tonta? Dejame, que he quedado con él. Adiós.

Ella aún no colgó, y yo tampoco. Esperaba que al menos me dijera dónde habían quedado, pero no lo hizo.

–Haz lo que quieras, luego no me vengas arrepentida – miré a la pantalla del ordenador donde los chicos seguían atentos mi conversación. Con unos gestos muy raros, me dieron a entender que le preguntara dónde estaba - pero al menos dime dónde habéis quedado, así podré saber más cosas si la policía pregunta.
–Claro, para que vengas ¿No?

Ella creyó que había colgado, pero no fue así. De fondo pude escuchar la dura voz de Michael. No colgué, nos quedamos escuchando la conversación.

[Narra Lydia]

Fue colgar con Leire, y él hizo su aparición. Hubo unos instantes de silencio. Nos miramos los dos, de arriba abajo.

–¿Podríamos irnos a un lugar más tranquilo? Con menos gente. - sugirió él.

La idea no me agradaba del todo, no me parecía buena idea irme a un lugar sin gente, a solas con él, pero acepté, no quería mostrarme débil ante él.

Nos sentamos en uno de los banco de aquel parque en el que nos encontrábamos. No era muy tarde aún, y estábamos los dos ahí, sentado, en silencio. Yo miraba a todos lados, buscando las palabras adecuadas para preguntarle, o deseando que él sacara el tema para que todo fuera más fácil, pero no fue así.

–¿Te ocurre algo? - preguntó preocupado mirándome a los ojos – Parece que te preocupe algo, estás... rara.
–Michael, tenemos que hablar. -contesté- de algo muy serio. - dije mirando a otro lado. No me atrevía a mirarle a los ojos.
–Sí, claro, dime ¿de qué quieres hablar?
–¿Me quieres? - le solté clara, tratando de aliviar un poco mi enfado, y mirándole fijamente a los ojos.
–Claro que sí, preciosa – sonrió. Me cogió un mechón de pelo y me lo pasó por detrás de la oreja, acariciándome delicadamente la mejilla – ¿todavía lo dudas?
–¡Pues claro que lo dudo! - exclamé otra vez cabreada por su mentira – Estar hablando tan tranquila con tus amigos cuando de repente recibes este mensaje – estiré mi brazo, y le enseñé el mensaje y la foto que había recibido.
–Déjame explicártelo.
–¿Explicarme qué, eh? - pregunté retórica – Yo creyendo que me querías y tú liándote con otras mientras no estabas conmigo.
–¡Iba borracho! Lo siento mucho, enserio, yo solo te quiero a ti.
–No te creo. Ya me advirtieron, me avisaron miles de veces, y yo te defendí, ahora soy la idiota por creerte.
–Créeme, por favor. Para nada te estoy mintiendo, mis sentimientos hacia ti siempre han sido verdaderos.
–¡No! –una pequeña lágrima empezó a caer de mis ojos– Si me has echo esto... ¿quién dice que no me lo volverás a hacer? Y además, esta no es la única vez que me lo dijeron, me dijeron que coqueteabas con otras ¿¡Creías que iba a ser siempre la boba que nunca se entera!?

–Lo siento, de verdad. - dijo agachando la cabeza, arrepentido, o al menos intentando hacerme creer que lo estaba, pero no funcionó.

lunes, 19 de marzo de 2012

Liam James Payne♥



















































El aburrimiento nos puede a todos a veces, sino que se lo digan a uno de nuestro miembros de One Direction jajaja.
¿Soy la única que no ha parado de reír al verlas?
Liam James Payne, eres muy grande, no depende la edad para divertirse con cualquier cosa.